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Consejos para proteger la piel de las personas mayores en verano

protege tu piel en verano


¿Cuál es la mejor manera de proteger la piel de las personas mayores? Te damos los 5 consejos más importantes para que cuides de los tuyos este verano, ¡sigue leyendo!

El objetivo esencial de quienes nos dedicamos a la ortopedia es cuidar de la salud de nuestros pacientes y facilitarles ayudas técnicas que contribuyan a mejorar su calidad de vida. Los artículos para personas dependientes y con movilidad reducida ofrecen múltiples beneficios para su bienestar y el de sus cuidadores.

Gracias a algunos de estos efectivos artículos, las personas de edad avanzada pueden pasar más tiempo al aire libre o, incluso, disfrutar de unas vacaciones en la playa. Si este es tu caso o si cuidas a una persona dependiente, te interesará leer este artículo, pues te daremos algunos consejos sobre la protección de la piel en verano.

5 consejos para proteger la piel de las personas mayores en verano

Cuando llega el verano, hay pocas cosas más placenteras y regeneradoras que un paseo por la orilla del mar o, simplemente, un momento de relax en un parque. Disfrutar de las largas jornadas veraniegas presenta muchas ventajas para la salud de los más mayores. Los rayos del sol refuerzan el sistema inmunitario gracias a la vitamina D, pues mejoran el estado de ánimo, fortalecen los huesos y reducen la presión sanguínea. Sin embargo, no podemos olvidarnos de los riesgos potenciales de una exposición prolongada al sol.

La piel de las personas de edad avanzada es mucho más vulnerable. Con los años, la capa protectora de grasa disminuye, lo que se traduce en una epidermis más seca, frágil y expuesta a lesiones. Aunque debemos protegernos de la radiación ultravioleta a cualquier edad, en el caso de los más mayores es imprescindible. Recuerda que los rayos del sol pueden provocar quemaduras y diferentes tipos de cáncer de piel, entre otros, el temido melanoma. Si sigues los siguientes consejos, tanto tú como tus familiares podréis obtener todos los beneficios del sol sin correr ningún riesgo.

  1. Cúbrete la cabeza con un gorro o un sombrero. Las radiaciones directas sobre el cuero cabelludo pueden provocar quemaduras con eritema, golpes de calor e insolaciones. Resultan especialmente recomendables las gorras con visera, que protegen también los ojos, y los sombreros de ala ancha, que salvaguardan con mayor eficacia zonas delicadas, como la nariz y las orejas. Es importante que la prenda elegida sea de color claro y garantice la transpiración.
  2. Apuesta por las gafas de sol. Se da la paradoja de que las personas de entre 20 y 55 años son la franja de edad que más usa las gafas de sol. Sin embargo, son los niños y los ancianos quienes más necesitan protegerse los ojos. A corto plazo, los rayos del sol pueden provocar conjuntivitis, irritación transitoria, enrojecimiento, quemaduras en la córnea o lagrimeo intenso. A largo plazo, pueden causar trastornos graves como cataratas, lesiones retinianas o maculopatías. Las gafas de sol son, por tanto, un accesorio sin el que no deberíamos salir de casa en verano.
  3. Limita el tiempo de exposición a los rayos del sol, sobre todo en las horas más calurosas del día. Tomar el sol no es la actividad más recomendable a partir de cierta edad y, de hecho, conviene estar a la sombra en lugares frescos y bien ventilados. Si las radiaciones provocan dolor de cabeza, es oportuno utilizar abundante agua fresca para reducir la temperatura corporal.
  4. Utiliza protección solar con un factor alto. Te recomendamos que pidas consejo a tu farmacéutico sobre la crema protectora más adecuada para tus necesidades. Existen cada vez más fotoprotectores diseñados para el uso específico de las personas de edad avanzada. Son productos que ofrecen una protección muy alta contra las radiaciones y garantizan una correcta hidratación de la piel. Un consejo extra: presta atención también a los labios. La mucosa labial de los más mayores es particularmente sensible.
  5. Elige la ropa más adecuada para combatir las altas temperaturas. Se aconseja usar ropa ligera y suave, fabricada con fibras naturales, como el algodón o el lino. Las fibras sintéticas obstruyen el paso del aire y aumentan la sudoración.

Y por último, como recomendación para todo el año, pero especialmente para el verano, bebe mucha agua. Si cuidas a una persona dependiente con algún tipo de trastorno cognitivo, no esperes a que te lo pida: ofrécele líquidos, aunque no tenga sed. La deshidratación puede reconocerse por síntomas, como la somnolencia, la dificultad respiratoria, el dolor de cabeza o la sequedad de las mucosas. Ten en cuenta que una ingesta insuficiente de agua, además de provocar los síntomas que acabamos de mencionar, puede agravar enfermedades previas.

Como profesionales de la ortopedia, la atención al detalle es una de nuestras prioridades. Sabemos que la calidad de vida de las personas más mayores depende, en gran medida, del cuidado y del cariño que les ofrecemos. El verano puede ser un gran momento para compartir con ellos días inolvidables, ya que el sol ha sido siempre un símbolo de energía y vitalidad. Con un poco de sentido común y con unas precauciones básicas, podemos minimizar los efectos nocivos de sus radiaciones y disfrutar de sus innumerables beneficios.

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